Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más frecuente en el varón de más de 50 años y constituye la segunda causa de muerte por cáncer después del de pulmón, con aproximadamente 899.000 nuevos casos al año en el mundo.

Es una enfermedad heterogénea que puede manifestarse con un amplio espectro de agresividad, desde indolente a rápidamente progresiva. Antes de la introducción del cribado con PSA en los años 90, muchos hombres presentaban una forma de la enfermedad avanzada, a menudo metastásica. El test con PSA facilitó la detección de cáncer de próstata en estadios muy precoces.

 

El diagnóstico temprano del cáncer de próstata garantiza una mayor posibilidad de supervivencia del paciente. A partir de determinada edad existen varias pruebas que permiten detectar el cáncer de próstata.

  • Tacto rectal: el médico inserta un dedo (protegido por un guante) en el recto para palpar la próstata y poder detectar masas o cambios en el tamaño, forma o consistencia que puedan hacer sospechar de un cáncer en la zona periférica de la próstata.
  • Medida de la tasa de antígeno prostático específico (PSA) en una muestra de sangre: El PSA es una proteína producida por las células de la próstata. La determinación del PSA es la prueba diagnóstica objetiva de mayor ayuda para establecer la sospecha de cáncer de próstata, siendo la que posee el mayor valor predictivo de la enfermedad por sí misma. Esta técnica favorece la detección de tumores en los estadios menos avanzados, lo que permite actuar con rapidez, aunque hay polémica sobre los riesgos de sobrediagnóstico y sobretratamiento.
  • Ecografía transrectal: es una prueba en la que se inserta una sonda de ultrasonido en el recto para producir imágenes de la próstata.
  • Biopsia: es la toma de una pequeña muestra de un órgano o tejido para examinarla y permite, si se sospecha de cáncer, establecer el diagnóstico con precisión aunque es una prueba agresiva.

El diagnóstico debe tener en cuenta los distintos estadios de evolución del cáncer de próstata. El tamaño del tumor, la afección de los ganglios linfáticos y la presencia o ausencia de metástasis en otras partes del cuerpo permiten determinar el estadio de la enfermedad y elegir el tratamiento. Para ello, el médico solicitará una serie de pruebas para realizar dicho estudio:

  • TC (Tomografía Computerizada) o escáner: Es una prueba radiológica para determinar si el cáncer ha sobrepasado los límites de la glándula prostática, afectando a las vesículas seminales o si ha invadido los ganglios linfáticos relacionados con la próstata.
  • Gammagrafía ósea Es una exploración muy sensible para determinar la existencia de metástasis óseas, es decir, implantación de tejido tumoral en los huesos.

Es el cáncer más frecuente en los varones de más de 50 años.

Es la segunda causa de muerte por cáncer en hombres.

Se suele diagnosticar a partir de los 70 años.

Fuentes :

http://www.e-cancer.fr/Professionnels-de-sante/Veille-bibliographique/Nota-Bene-Cancer/NBC-209/Dossier-LUT101/Interpretation-of-EUROCARE-5

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1470204513705461

Última actualización 25/11/2016