Pie equino

El pie equino o pie varo espástico es una deformación del pie generalmente provocada por un accidente cerebrovascular o a una parálisis cerebral, pero que también puede deberse a una malformación congénita. Esta patología produce una alteración de la marcha del paciente y constituye un verdadero problema en términos de movilidad.

 

Existen varios tipos de tratamiento para reducir o aliviar el pie equino:

 

Tratamientos para el pie equino producido por una lesión cerebral:

  • Inyección de toxina botulínica de tipo A: La toxina botulínica actúa a nivel de la unión entre el nervio y el músculo, y bloquea temporalmente la transmisión de un neurotransmisor (acetilcolina). Este tratamiento produce la disminución del tono de los músculos espásticos. En el tratamiento del pie equino las inyecciones de toxina botulínica permiten reducir la espasticidad del complejo gastrocnemio-sóleo (músculo de la parte posterior de la pierna) en los pacientes de más de dos años. Las sesiones de tratamiento con las inyecciones producen una mejoría clínica a lo largo de los 15 días siguientes y deben repetirse cada 3 a 6 meses.
  • Tratamientos con medicamentos: Los miorrelajantes (relajantes musculares) como el baclofeno, el dantroleno y la tizanidina tienen el mismo objetivo terapéutico que la toxina botulínica, pero presentan un perfil de tolerancia distinto. Estos medicamentos relajan los músculos espásticos de la pierna, lo que permite a los pacientes apoyar el pie de forma plana sobre la planta. Este tipo de tratamiento debe reevaluarse periódicamente con el fin de determinar su eficacia, de ajustar las dosis y de medir los efectos secundarios.
  • Utilización de ortesis para la marcha permiten mantener el pie en una posición en ángulo recto con la pierna, para facilitar la marcha.

 

Tratamientos del pie equino congénito:

  • Tratamiento funcional: Esta técnica implica la rehabilitación diaria con la ayuda del cinesiterapeuta y del uso de férulas y de vendajes para mantener el pie en la posición correcta. Este tratamiento debe administrarse durante unos tres años.
  • Método ortopédico de Ponseti: la deformación del pie se trata con la ayuda de escayolas sucesivas semanales para corregir la rigidez de los ligamentos, estirar las uniones miotendinosas y distender los músculos hipertónicos. Después de la quinta escayola, se procede si es necesario a realizar un estiramiento quirúrgico del tendón de Aquiles (tenotomía) y a la estabilización posoperatoria con férulas.
  • Tratamiento quirúrgico. Es a veces necesario para tratar el pie equino congénito, cuando falla el tratamiento con escayolas o férulas. Se puede realizar a partir de los 8 meses y consiste en estirar las estructuras retraídas que impiden la corrección de la deformación (ligamentos, tendones, etc.). La operación se realiza mediante una o dos incisiones, y luego manteniendo el pie con la ayuda de un clavo o una placa durante 45 días.
  • Utilización de férulas de postura y ortesis de marcha: Es útil tanto para pacientes después de la operación quirúrgica como para los no operados. Las férulas y las ortesis permiten estabilizar la posición del pie y facilitar la marcha.

A pesar de la eficacia de estos tratamientos, en los pacientes con pie equino congénito es imposible evitar algunos defectos residuales como:

  • un pie más pequeño que otro (1,2 incluso 3 números de diferencia);
  • una pierna más delgada en el lado del pie afectado;
  • una debilidad muscular de la pantorrilla.

La gravedad de la deformación del pie equino es variable.

Las principales causas del pie equino son los accidentes cerebrovasculares en los adultos y la parálisis cerebral en los niños.

Más de 100 000 recién nacidos al año padecen pie equino en todo el mundo.

Última actualización 21/11/2016