Pie equino

El pie equino o pie varo espástico es una deformación del pie generalmente provocada por un accidente cerebrovascular o a una parálisis cerebral, pero que también puede deberse a una malformación congénita. Esta patología produce una alteración de la marcha del paciente y constituye un verdadero problema en términos de movilidad.

 

Para establecer el diagnóstico de pie equino que surge a raíz de una lesión cerebral, el médico evalúa la resistencia al estiramiento del músculo de la extremidad afectada y el impacto de la espasticidad en la vida diaria del paciente.

El especialista evaluará la situación basándose en tres factores:

  • Diagnóstico positivo. Este diagnóstico consiste en verificar que se trata de pie equino y no de una mala postura de los pies dentro del útero, que suele ser más frecuente y que se corrige con más facilidad.
  • Establecimiento de la gravedad. Este diagnóstico consiste en evaluar el grado de la enfermedad.
    Por lo general, el grado de gravedad se establece utilizando la clasificación de Diméglio y Bensahel que se basa en:

    • la puntuación de reducibilidad (la reducción del pie equino recibe una puntuación de entre 0 y 4 puntos en función del ángulo vertical del pie).
    • Los criterios de gravedad, como que el pie presente un pliegue posterior o un pliegue interno, un arco plantar elevado (pie cavo) o una hipertonía (tono muscular muy fuerte).
  • Diagnóstico etiológico. Consiste en determinar las causas de la patología o su carácter idiopático.

La gravedad de la deformación del pie equino es variable.

Las principales causas del pie equino son los accidentes cerebrovasculares en los adultos y la parálisis cerebral en los niños.

Más de 100 000 recién nacidos al año padecen pie equino en todo el mundo.

Última actualización 30/10/2016