Parálisis cerebral

La parálisis cerebral, también denominada enfermedad motora de origen cerebral, engloba varias discapacidades motoras secundarias a una lesión cerebral acontecida durante el embarazo, durante el nacimiento o en la primera etapa de la infancia. Estos problemas de movimiento suelen ir acompañados de trastornos cognitivos, de retraso mental y de dolores que afectan gravemente a la calidad de vida y autonomía del paciente.

 

Definición

La noción de parálisis cerebral engloba distintos problemas permanentes del desarrollo del movimiento y de la postura, responsables de la limitación de actividad y causados por daños no progresivos sufridos durante el desarrollo del cerebro, en el feto o en el bebé, a nivel de la motoneurona superior. Los problemas motores de la parálisis cerebral suelen presentarse con trastornos sensoriales, de percepción, cognitivos, de comunicación y de comportamiento, epilepsia y afecciones musculoesqueléticas secundarias.

El término de parálisis cerebral se utiliza internacionalmente para calificar los síntomas secundarios a una lesión cerebral no evolutiva.

 

Síntomas y consecuencias para la salud

La parálisis cerebral se caracteriza por presentar síntomas diferentes en cada paciente y por manifestar una combinación de efectos motores, sensoriales e intelectuales. Los síntomas, que se observan normalmente a partir de los seis meses, son los siguientes:

  • espasticidad (rigidez excesiva de los músculos debido al aumento involuntario del tono), que cuando afecta a las piernas produce una posición semidoblada, una marcha en tijera con los pies en puntillas y falta de equilibrio. La espasticidad suele presentarse con dolor;
  • posiciones anómalas de las piernas (postura de asiento en W), y la utilización preferente de un lado del cuerpo;
  • hipotonía (mala posición de la cabeza y difícil postura de asiento);
  • disminución de las capacidades manuales (dificultades para comer, vestirse, escribir y agarrar objetos);
  • dificultades para tragar y para hablar (dispraxias);
  • estrabismo convergente (el niño bizquea);
  • pérdida muscular, crecimiento lento o asimétrico;
  • hipersensibilidad al ruido o, al contrario, audición disminuida;
  • cansancio excesivo;
  • inmadurez emocional y reacciones excesivas a diferentes situaciones;
  • un grado determinado de discapacidad mental en determinados pacientes.

Si la lesión cerebral que origina estos síntomas es de tipo no evolutivo, el crecimiento del niño y la presencia de espasticidad pueden producir otros síntomas con el paso del tiempo:

  • deformaciones óseas (frecuentemente a nivel ortopédico);
  • problemas articulares, debidos a las contracciones musculares;
  • adopción de malas posturas (la espasticidad de los aductores conlleva un alto riesgo de descentramiento de la cadera).

 

Etiologías de la parálisis cerebral

Las causas más comunes son la anoxia o isquemia (disminución o interrupción del aporte sanguíneo en determinadas partes del cerebro que causa un déficit de oxígeno) o una hemorragia cerebral, aunque también se pueden deber a numerosos factores, que se pueden producir antes y durante el nacimiento, y generalmente en los bebés de menos de dos años.

  • Antes del nacimiento, las células cerebrales del feto pueden sufrir daños por un accidente cerebrovascular, una malformación del sistema nervioso central o por anomalías en la placenta o en el cordón umbilical. Las lesiones cerebrales irreversibles en el feto también pueden producirse por una intoxicación de la madre, por medicamentos o drogas, o por una infección vírica como la rubeola, la toxoplasmosis o el citomegalovirus. Sin embargo, en el caso de la parálisis cerebral prenatal, la lesión se suele producir durante los primeros meses de embarazo y la causa suele desconocerse. El peso bajo en el nacimiento y el parto prematuro son riesgos adicionales en la parálisis cerebral, con una prevalencia de casi el 8 %.
  • En el caso de nacimiento a término, los partos difíciles o una mala posición del cordón umbilical pueden interrumpir el suministro de sangre al cerebro y causar la parálisis cerebral.
  • Después del nacimiento, las convulsiones fuertes, un accidente, una parada cardiaca o una infección (como la meningitis o la encefalitis) son factores que favorecen la parálisis cerebral.

 

Incidencia

La parálisis cerebral se presenta con una frecuencia media de 2 a 2,5 casos por cada 1000 nacidos vivos en los países industrializados; y de 1,5 a 5,6 casos por cada 1000 nacidos vivos en los países en vías de desarrollo.

Entre 2 y 2,5 casos por cada 1000

nacidos vivos en los países industrializados.

Trastornos motores, sensoriales e intelectuales.

Entre los 3 y 18 meses

Por lo general se diagnostica entre los 3 y 18 meses.

Última actualización 18/11/2016