Parálisis cerebral

La parálisis cerebral, también denominada enfermedad motora de origen cerebral, engloba varias discapacidades motoras secundarias a una lesión cerebral acontecida durante el embarazo, durante el nacimiento o en la primera etapa de la infancia. Estos problemas de movimiento suelen ir acompañados de trastornos cognitivos, de retraso mental y de dolores que afectan gravemente a la calidad de vida y autonomía del paciente.

 
Cuando la parálisis cerebral se presenta antes del nacimiento o durante el parto, por lo normal es necesario esperar a que el niño cumpla unos meses para diagnosticar esta afección. El diagnóstico se realiza generalmente entre los 3 y 18 meses, cuando los padres observan que hay un retraso en el desarrollo.

El diagnóstico de la parálisis cerebral se basa en varios exámenes médicos:

  • un signo que puede hacer sospechar de parálisis cerebral es la predominancia marcada de una extremidad en lugar de la otra, como el que el bebé siempre agarre los objetos con la misma mano;
  • la persistencia de reflejos arcaicos (los reflejos específicos de los recién nacidos, como el reflejo de Moro) es señal de una posible afectación;
  • las pruebas de imagen por resonancia magnética o una ecografía bidimensional producen la imagen de una combinación de tejidos blandos, óseos y vasos sanguíneos, que pueden poner de relieve lesiones cerebrales físicas;
  • los test de inteligencia y la revisión oftalmológica y auditiva permiten completar el diagnóstico y poner de manifiesto otros problemas asociados a la parálisis infantil.

Entre 2 y 2,5 casos por cada 1000

nacidos vivos en los países industrializados.

Trastornos motores, sensoriales e intelectuales.

Entre los 3 y 18 meses

Por lo general se diagnostica entre los 3 y 18 meses.

Última actualización 30/10/2016