Espasticidad

La espasticidad puede deberse a numerosas patologías, como los accidentes cerebrovasculares, el traumatismo craneoencefálico, la esclerosis múltiple, enfermedades motoras de origen cerebral (o parálisis cerebral), etc. Las extremidades espásticas están permanentemente contraídas lo que les hace perder la flexibilidad y puede provocar dolores y problemas de movilidad.

 

Definición

La espasticidad se produce por una contracción muscular refleja exagerada, provocada por el estiramiento brusco del músculo. Esta hipertonía se debe a la desinhibición del reflejo miotático (reflejo de contracción de un músculo en respuesta a su estiramiento) que se produce a raíz de lesiones cerebrales o medulares. El término espasticidad describe por lo tanto un conjunto de actividades musculares secundarias a una lesión del sistema nervioso central.

Este aumento del tono muscular puede ser muy discapacitante y provocar una contracción continua, demasiado fuerte en reposo y demasiado intensa a la menor estimulación. La extremidad contraída no se puede estirar, lo que causa problemas de motricidad y dolor.

 

Síntomas y consecuencias para la salud

La espasticidad se va desarrollando de forma progresiva y, por lo general, tarda varias semanas en establecerse. Afecta siempre a un grupo de músculos más o menos importante, y su localización corresponde a la de la lesión en la zona cerebral o medular:

  • Localización en caso de accidente cerebrovascular (ACV) o de afectación traumática del cerebro. Solo suele afectar a un lado del cerebro por lo que provoca una parálisis (parcial, denominada paresia, o completa) en el lado contrario del cuerpo. La espasticidad también puede afectar a toda la mitad del cuerpo, a la extremidad superior o a la inferior.
  • Localización en caso de la esclerosis múltiple (EM): en este caso las lesiones pueden afectar al cerebro, a la médula espinal o a ambos. La espasticidad afecta sobre todo a las dos extremidades inferiores y conlleva problemas en la marcha.

La espasticidad se interpreta clínicamente por dos signos:

  • el aumento del reflejo de estiramiento, es decir, una contracción muscular refleja exagerada, provocada por el estiramiento;
  • la hipertonía muscular, que es la resistencia elástica característica debida al estiramiento continuo del músculo.

Las complicaciones son diversas: en caso de espasticidad elevada las modificaciones de la estructura muscular se van estableciendo con el tiempo (retracción muscular o contracturas), lo que hace difícil diferenciarlas de la propia espasticidad. También pueden aparecer problemas de motricidad y de equilibrio, temblores, dolores y puede repercutir sobre el crecimiento infantil o la calidad de vida.

 

Etiología de la espasticidad

La espasticidad se manifiesta de varias formas y suele acompañar a muchos problemas neurológicos que surgen por:

  • accidentes cerebrovasculares (ACV),
  • traumatismos craneoencefálicos,
  • lesiones medulares (de la médula espinal),
  • esclerosis múltiple,
  • parálisis cerebral.

Los accidentes cerebrovasculares son la primera causa de espasticidad, y afecta a un 40 % de los pacientes que sufren un ACV. Debido a la obstrucción o ruptura de una arteria que irriga las células cerebrales deja de suministrarse sangre a una parte del cerebro, lo que produce su muerte. Esto puede destruir parcialmente la función del cerebro que regula el reflejo miotático y provocar una espasticidad.

La espasticidad se va desarrollando de forma progresiva.

Es necesario realizar una evaluación clínica rigurosa para establecer el diagnóstico.

No todos los casos de espasticidad necesitan un tratamiento sistemático.

Última actualización 25/11/2016