Espasticidad

La espasticidad puede deberse a numerosas patologías, como los accidentes cerebrovasculares, el traumatismo craneoencefálico, la esclerosis múltiple, enfermedades motoras de origen cerebral (o parálisis cerebral), etc. Las extremidades espásticas están permanentemente contraídas lo que les hace perder la flexibilidad y puede provocar dolores y problemas de movilidad.

 

Es necesario realizar una evaluación clínica rigurosa para determinar la importancia, las consecuencias reales y la distribución de la espasticidad. Para establecer el diagnóstico, el médico tiene que evaluar:

  • La resistencia al estiramiento del músculo de la extremidad afectada.
  • El impacto de la espasticidad en la vida cotidiana del paciente. La espasticidad solo se trata si provoca una molestia funcional y puede ser reducida con tratamientos.
  • Su «utilidad» potencial, especialmente porque la espasticidad permite contrarrestar otro déficit de origen neurológico (la hipertonía muscular por ejemplo, permite mantener la postura erguida a pesar de la debilidad o paresia, parálisis parcial, de la pierna). Reducir la espasticidad en este caso produce un impacto negativo en la movilidad del paciente.

La espasticidad se va desarrollando de forma progresiva.

Es necesario realizar una evaluación clínica rigurosa para establecer el diagnóstico.

No todos los casos de espasticidad necesitan un tratamiento sistemático.

Última actualización 25/11/2016