Pubertad precoz

Se caracteriza por la aparición temprana de los caracteres sexuales secundarios: antes de los 7 u 8 años en las niñas y antes de los 9 en los niños. La pubertad precoz, si no se trata, resulta paradójicamente en una talla alta en la infancia y una talla baja en la edad adulta.

 

La pubertad precoz se puede diagnosticar mediante las pruebas y exámenes siguientes:

  • Reconocimiento físico realizado por un médico general. Permite apreciar en un primer momento estado inicial de desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, la evolución de la curva de crecimiento y los factores de riesgo familiares.
  • Análisis hormonal: la realización de un análisis de GnRH permite detectar si hay actividad gonadotrópica con una dosis de hormonas esteroideas sexuales.
  • La radiografía de la muñeca izquierda: permite determinar la edad ósea y confirmar si la pubertad ha empezado. La secreción de hormonas esteroideas sexuales provoca la aceleración de la maduración ósea y la fusión prematura de los cartílagos de crecimiento, lo que conlleva una talla pequeña.
  • Ecografía pélvica: se reserva para los casos de pubertad precoz femenina. Es una prueba que permite ver el volumen de los ovarios y del útero, y por tanto el grado de desarrollo puberal; también permite ver si hay tumores o quistes ováricos que puedan ser la causa de una pubertad precoz de origen periférico.
  • RM de la hipófisis: si la pubertad precoz se confirma, lo habitual es realizar una resonancia magnética de la región hipotálamo-hipófisis para evaluar el volumen de la glándula hipofisaria o pituitaria. En la pubertad precoz, esta glándula aparece más voluminosa y abombada. Esta prueba también permite verificar la ausencia de tumores en esta región del encéfalo, potencialmente responsable de la pubertad precoz.

7 u 8 años

es la edad media de presentación de la pubertad precoz en las niñas.

9 años

es la edad media de presentación de la pubertad precoz en los niños.

Última actualización 25/11/2016