Déficit de hormona del crecimiento

El déficit de hormona del crecimiento, normalmente debido a una afección en el hipotálamo o en la hipófisis, tiene numerosas consecuencias negativas en los niños y adultos afectados (retraso del crecimiento, problemas metabólicos, etc.).

Para confirmar el diagnóstico de déficit de hormona del crecimiento es necesario medir su concentración en sangre, pero el problema radica en que cambia cada hora. La hormona del crecimiento se segrega en picos durante todo el día, con una mayor intensidad durante el sueño. Por esta razón, es necesario extraer sangre a intervalos regulares, provocar un pico de secreción de la hormona (prueba de estimulación) y comparar a continuación los resultados con los niveles de referencia.

Las pruebas recomendadas son las siguientes:

  • Cantidad de IGF- I (hormona secretada por el hígado bajo la acción de la hormona del crecimiento): se extrae sangre para medir la hormona IGF-I, que constituye un factor indicador indirecto de la cantidad de hormona de crecimiento que produce el organismo. Esta cantidad también es variable. Se ajusta en función de la edad (y eventualmente del sexo).
  • Prueba de provocación/estimulación de la hormona de crecimiento: se utilizan distintas sustancias para estimular la secreción de la hormona de crecimiento (especialmente insulina y glucagón, dos hormonas estimuladoras de la hipófisis) y luego se mide su concentración en sangre.

De forma complementaria la RM cerebral (prueba de imagen por resonancia magnética) permite obtener imágenes para ver la región hipotálamo-hipofisaria a fin de confirmar una patología eventual en esta zona.

A pesar de estas pruebas, el diagnóstico de déficit de hormona del crecimiento en el niño se suele realizar tarde (8,48 ± 4,3 años en niños y 6,9 ± 3,8 años en niñas), debido al tiempo necesario para que los problemas generados alerten a los familiares o a los profesionales médicos. Esta ausencia de diagnóstico precoz es la causante de numerosas consecuencias nefastas para el paciente:

  • una talla baja definitiva, y el retraso psicológico derivado;
  • una esperanza de vida más baja en la edad adulta por el aumento de la frecuencia de las cardiopatías isquémicas (un aporte sanguíneo insuficiente al corazón);
  • más riesgo de fracturas debidas a la osteoporosis.

Es importante, sobre todo en los niños, estudiar si existen otros déficits hormonales asociados.

Entre 1/4000 a 1/10 000 personas

Una enfermedad que afecta a un total entre 1/4000 a 1/10 000 personas.

El diagnóstico es generalmente tardío.

Última actualización 25/11/2016