Adenoma tirotropo

Los adenomas tirotropos son tumores glandulares benignos de la hipófisis que producen hormonas estimuladoras de la secreción tiroidea (TSH), lo que tiene varias consecuencias.

 

Los tratamientos terapéuticos dependen del tipo y del tamaño del adenoma:

  • Cirugía: es la opción más común y consiste en extirpar el adenoma hipofisario. La operación se efectúa por vía nasal cuando el adenoma es lo suficientemente pequeño; los adenomas de mayor volumen se extirpan abriendo la cavidad craneal. La operación permite restablecer la secreción normal de TSH en un 80 % y un 90 % de las personas con adenomas pequeños y en entre un 50 % y un 60 % de las que presentan adenomas con un diámetros superior a los 10 mm. Debido a la posibilidad de que haya una recidiva tumoral retardada y extendida a otras estructuras, después de la cirugía el paciente debe someterse a un seguimiento a largo plazo.
  • Radioterapia: se utiliza generalmente de forma complementaria al tratamiento quirúrgico para hacer desaparecer los residuos del tumor. No obstante, la radioterapia es un tratamiento lento y suele presentar diversas complicaciones hormonales.
  • Somatostatina inyectable de liberación prolongada: la somatostatina es un péptido segregado por el hipotálamo y por otras partes del cuerpo, especialmente en el aparato digestivo (páncreas), y que inhibe la secreción de la hormona del crecimiento. Este péptido permite reducir o bloquear la hipersecreción de TSH en los adenomas tirotropos pero raramente produce una reducción apropiada del volumen tumoral. En algunos países este tratamiento está indicado antes o como complemento de la cirugía y/o de la radioterapia, o cuando estas terapias no son apropiadas.

Son tumores muy poco frecuentes que constituyen menos del 1 % de los adenomas hipofisarios.

El diagnóstico debe establecerse cuando existe un cuadro clínico de hipertiroidismo.

La RM o la TAC y el análisis hormonal de la tiroides confirman el diagnóstico clínico.

Última actualización 21/11/2016